El Hilo Negro de la Espiritualidad – El Inicio

 

“Encontrar
el Hilo Negro” son frases que comúnmente utilizamos para dejar en claro que
muchas de nuestras brillantes e innovadoras ideas ya fueron anteriormente inventadas,
descubiertas o creadas. 
 

Vivimos
en una era en la que la creatividad es un talento cada vez más escaso y sobre-explotamos
un concepto mal entendido del “reciclaje”.

Reciclamos
conceptos, frases, imágenes, estilos de vestir e ideologías que nos devuelven
al mismo punto de partida, incluso no dudaría en ver algún fragmento de este
texto replicado en cualquier otro sitio, somos la generación del
“Copy&Paste”, del “antes todo era mejor”, como pretexto para no esforzarnos
en crear algo nuevo.


Un
ciclo incesante y perpetuo que bien podríamos comparar con el Samsara, y de
hecho es una comparativa interesante para iniciar a abordar el tema de la
espiritualidad, sin embargo, al Samsara haremos referencia a detalle más
adelante en otro post.

Antes
me gustaría puntualizar que si nos mantenemos dando vueltas en un mismo sitio,
con una visión difusa de hacia dónde nos dirigimos, repitiendo y copiando los
conceptos previamente hechos, nos daremos cuenta que solo estamos proyectando
una falsa  espiritualidad y en realidad
estamos solo dentro de una rueda de Hámster.

 

Y bien
lo expresa Lewis Carroll en su Libro “Alicia en el País de las Maravillas”:

“Si no sabes a dónde vas… cualquier camino te llevará ahí!”

 

¿Cuál
es la diferencia entre estar dentro de un ciclo divino o solo estar girando en
una rueda de Hámster? Te debes estar preguntando, y eso depende en mucho de tus
propias definiciones. Si este es el justo momento en que debes sentir aún con
mayor confusión preguntándote, ¿Pero cómo? ¿Se supone que yo tenga un concepto
propio sobre algo?

Si, se
supone que deberías tener tus propios conceptos, definiciones y ser capaz de
emitir tus propios puntos de vista y opiniones sobre absolutamente todo!

Claro
que no te culpo si no es así, y es que nos han enseñado que todo ya está hecho
y que todo ya está dicho, por tanto, no deberíamos esforzar a nuestra mente a
pensar, a crear y solo deberíamos consumir las teorías prefabricadas, de
aquellos que alguna vez se atrevieron a pensar, tampoco nos detenemos a  cuestionarnos quien lo dijo, porque lo dijo y
mucho menos a comprobar si tiene un fundamento, si es verdad o todo es una
verdadera falacia.

Incluso
te aseguro que muchas veces al encontrarte con una palabra que desconoces, en
vez de ir al diccionario o al buscador digital para conocer su definición,
preferirás ignorarla y continuar con tu día.

En
resumen, lo que hace la diferencia entre estar dentro de un ciclo divino o solo
estar girando en una rueda de Hámster, es tu nivel de consciencia, dicho en
palabras simples y resumidas, tú mismo haces la diferencia cuando te permites
pensar, generar tus propios conceptos, cuestionar lo que ves, lo que escuchas y
ser diferente, aun enfrentándote a la posibilidad de ser rechazado por las
personas que no puedan concebir algo diferente, o quién sabe, quizá incluso
convirtiéndote en su nuevo ídolo a seguir.

Si has
llegado hasta esta parte del texto podrías haber sentido un poco de incomodidad
al leer las líneas anteriores, hasta podrías decidir no continuar leyendo, y
sea que hayas detenido tu lectura o hayas continuado hasta aquí, yo estoy feliz porque eso significa una «elección consciente».